miércoles, 10 de junio de 2009

Crítica de Arte

Paisajes en Tránsito

Inaugurada la semana pasada, la exposición fotográfica de Rodrigo Casanova está compuesta por 26 fotografías de gran tamaño que retratan cinco sitios eriazos del centro de Santiago, fotografiados entre 2005 y 2008. En esta exposición, el fotógrafo nos invita, desde su mirada a explorar aquellos lugares entregados a un aparente abandono. Pero tal abandono puede ser en realidad un principio para una nueva forma de existir diferente al urbano-moderno impuesto actualmente por las inmobiliarias.

Las fotografías se agrupan bajo los diferentes sitios eriazos (Agustinas, Moneda, Libertad, Riquelme con Santo Domingo y Huérfanos) y se articulan bajo tres ejes luminosos precisos. Retrata aquellos lugares en sus diferentes estaciones del año, bajo la luz diurna y sus diferentes variaciones y con la luz nocturna e intervenciones lumínicas.

Tales articulaciones logran en las fotografías, tomadas generalmente desde la misma perspectiva y con leves cambios de ángulo, potenciar la fuerza de los lugares y hacen manifiesto el cambio ahí donde no lo vemos. Con la ayuda del gran angular, Rodrigo optimiza aquellos reducidos espacios que quedan como los vacíos de un puzzle.

En palabras de Sergio Rojas, autor de “Escenografías de ciertos lugares de ninguna parte”, tampoco existe verdaderamente este vacío al que estamos acostumbrados a ver en aquellos lugares. Más bien, aquello que denominamos ausencia no es sino un modo fundamental de la presencia que se hace lugar. Puede que el vacío que nos presenta Casanova, sea la posibilidad que hace reconocible su opuesto: edificios, paseos y malls.

La otra ausencia, la del cuerpo humano, la da cierto aire fantasmal a las fotografías de Casanova. Pero aún así, podemos ver reflejadas en ellas ciertas huellas, fundamentales, que son nuestro lazo más directo con la persistencia de las ciudades y sus habitantes: los graffiti, la basura y las señales de advertencia.

La muestra de Casanova está abierta al público hasta el viernes 26 de junio, en salas del Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de Chile, Av. Matucana 464 Metro Quinta Normal. La entrada cuesta $600 general, $400 estudiantes y tercera edad, y gratis para todo alumno de la Universidad de Chile.


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