Paisaje y sentimiento, la mezcla perfecta para poder tomar una buena fotografía, dicen los entendidos. La fotografía de paisajes en Chile no es una práctica que tenga tanto protagonismo como otros tópicos, sin embargo hay unos cuantos fotógrafos que han hecho una brillante labor en esta área. Porque éste es un género engañoso que se caracteriza por su aparente facilidad. Supuestamente, está al alcance de cualquiera, pero es extraordinariamente complejo hacer una foto que valga la pena. Muchas veces, esa escena en la que se tenía tantas expectativas y que resultaba espectacular a los ojos, no resulta. Ese es el desafío que tienen los fotógrafos dedicados a retratar paisajes: saber dar con la armonía de ellos.
Desde el año 1850, aproximadamente, con el trabajo de los primeros fotógrafos radicados en Chile, entre los que destacan apellidos como Helsby, Rowsell, Garreaud, Deroche y Spencer, es que comienza a quedar registro de los paisajes y costumbres de un país que desde hace pocos años conoce de la independencia.
Los fotógrafos ya no iban de ciudad en ciudad; abrían sus oficinas propias y poco a poco salieron a retratar paisajes exteriores. La mayoría de ellos, de origen extranjero, se sorprendía con las panorámicas y las costumbres americanas, por lo que fueron constantemente objeto de retrato. Así nacieron álbumes con vistas de las distintas zonas de Chile.
Este fue el caso de Víctor Deroche, quien supo aprovechar las potencialidades de la fotografía para captar paisajes. Recorrió Chile a mediados del siglo XIX y con las fotos que hizo preparó el álbum Viaje pintoresco a través de la República.
En la misma época, John Helsby, junto a otro profesional de la naciente fotografía, Carlos Roswell, hicieron el álbum Los baños de Cauquenes. Este tiene una serie de vistas que registran tanto el paisaje como las instalaciones termales y sus visitantes de entonces. Roswell también se ocupó de captar la belleza y singularidades naturales del resto de nuestro territorio. Gracias a la labor de estos artistas y a la fotografía, los chilenos aprendieron a descubrir su propio paisaje.
La mirada nacional
La riqueza y diversidad natural que Chile posee es una cualidad de la cual no muchos países gozan. Desde el árido desierto hasta los glaciares más australes comparten el mismo territorio. Sin embargo, no son muchos los fotógrafos nacionales que explotan y destacan en esta veta.
Uno de los osados que se atrevió a experimentar en este complicado escenario fue Antonio Quintana, quien además de ser un docto en la fotografía de paisajes, también destacó por abarcar el retrato y la arquitectura. Él es uno de los más notables fotógrafos que ha producido nuestro país. A través de la fotografía de naturaleza y de la urbana buscó develar la belleza y expresividad de los parajes nacionales. Todo ello para que los chilenos y el mundo conocieran su magia. Este hecho, sumado al compromiso que tuvo con la realidad social y la difusión de la fotografía como medio artístico, lo elevan como un pilar de la fotografía latinoamericana.
En la actualidad, el fotógrafo Pablo Valenzuela es uno de los más destacados en esta materia. Su afán de descubrir y captar aquellos instantes en que la naturaleza alcanza su mayor expresión lo llevaron a dedicarse a este tipo de retrato. Sin duda, esta búsqueda ha sido incesante para rescatar aquellos momentos únicos e irrepetibles.
Junto a lo anterior, el expositor administra su propio banco de imágenes y redacta una serie de reportajes sobre su país, siendo autor de más de cincuenta artículos publicados en diversas revistas. Su trabajo como archivo fotográfico se ha visto reflejado en una serie de publicaciones en memorias de empresas, campañas del medio ambiente, agendas, folletos institucionales, revistas nacionales e internacionales, entre otros. De igual modo, ha participado junto a otros autores en varios libros referentes a la naturaleza y el paisaje de Chile.
Entre sus libros, se cuentan, entre otros, Chile, paisajes del confín del mundo (1993); Chile, de Los Andes al Pacífico (1994); Sur de Chile, bajo la sombra de los volcanes (1995); Chile, sur de Los Andes (1998); Chile, la luz del silencio (2001) y Chile, confín del mundo (2004).
El aporte que todos estos fotógrafos han hecho con la creación de identidad para este país ha sido inmenso. Los registros visuales de los distintos paisajes de Chile han logrado crear un vínculo entre las personas y estas zonas. Han conseguido contribuir al conocimiento y valoración de la naturaleza de nuestro “Chile, lindo y querido”.
Fotos Pablo Valenzuela


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